El deseo de la mayoría de los padres es dotar a sus hijos de herramientas necesarias para el futuro, y aunque los padres saben que el bilingüismo es una de ellas, el “cómo hacerlo” está todavía sorprendentemente plagado de creencias falsas que, a veces, impiden a muchos padres tomar decisiones correctas.

En España, el 80% de los puestos de empleo dirigidos a puestos medios y directivos exigen como requisito indispensable el conocimiento de un segundo idioma y un 25% de candidatos han perdido su oportunidad de ser contratados tras una entrevista de trabajo en la que no sabían desenvolverse en inglés.

Las creencias falsas pueden tener un rol fundamental a la hora de posicionar a los hijos en la dirección correcta, y pueden resultar en años de inversión en tiempo, recursos y energía sin resultados. Así que en este artículo hemos querido hablar un poco sobre las más comunes y desmontarlas. Aquí van:

  • Si todavía no habla español, ¿como va a aprender inglés? Claro que pueden aprender otro idioma sin que estén hablando todavía en su lengua, de hecho, la escucha y la comprensión son necesarias antes de la producción oral, así que empezamos escuchando y comprendiendo, luego hablando. La etapa infantil además es la más “agradecida” en el aprendizaje del inglés, ya que el cerebro está en pleno desarrollo en cuanto a adquisición de lenguaje se refiere. En esta edad además son capaces de escuchar todos los fonemas, habilidad que perdemos conforme crecemos y nos volvemos dependientes de los sonidos de nuestra lengua materna. Cuando los alumnos comienzan en la etapa infantil (3 años) y de forma intensa y continua; el alcance de habilidades bilingües antes de llegar a bachillerato, está prácticamente asegurado.

 

  • Si va a cole bilingüe, mi hijo será bilingüe. La denominación “bilingüe” en centros públicos de Andalucía implica que en la etapa infantil se da al menos 1.5 hora semanal en inglés y en primaria determinadas materias se imparten, como mínimo, en un 50% en inglés. Este sistema todavía no capitaliza el desarrollo lingüístico en la etapa infantil (con 1.5 hora por semana sólo), y en primaria sigue siendo la regla general usar la escritura y la memorización de estructuras gramaticales y léxico como medida de progreso por encima de las habilidades comunicativas. El bilingüismo se alcanza cuando, se tiene la habilidad de pensar y expresarse en dos idiomas indistintamente y esto es difícil desarrollar en todos los colegios principalmente por ratios, heterogeneidad del nivel del alumnado, o carga curricular.

 

  • A mi hijo no le gusta el inglés. No hay que nacer con un gen para aprender inglés, ni una afinidad especial. Es cierto que no todos aprendemos igual y hay niños que conectan mejor con diferentes tipos de aprendizaje (kinestésico, oral, visual). En un entorno ideal de inmersión, con profesorado dinámico y metodología que aproveche los intereses de cada edad; es posible que los alumnos pequeños no se den cuenta ni de que están aprendiendo inglés. El aprendizaje lingüístico requiere repetición y dinámicas intencionadas en equipo y con intensidad que a ellos les tiene que parecer natural y como un juego.

 

  • Lo mejor es aprender con un nativo en casa. Si pasa largas temporadas con un nativo, claro, lo aprenderían como una lengua materna, pero si sólo tiene unas horas a la semana de contacto, es importante que tenga experiencia docente en ESL (English as a Second Language). Los profesores cualificados especializados tienen formación y un tipo de training con unos objetivos muy concretos; la clase de ESL tiene una intensidad particular y requiere un training determinado para conseguir un buen rendimiento que culmine en el desarrollo de habilidades bilingües.

 

  • Ya aprenderán cuando sean un poco más mayores. Es cierto que una persona puede aprender aquello que se proponga a cualquier edad, pero la llamada “ventaja bilingüe”, concluye que asimilar un idioma desde pequeños potencia el desarrollo cognitivo, trabajando una mente más flexible y ágil. Además, trabajar dos lenguas desde la infancia mejora la capacidad comunicativa y hace trabajar más su cerebro desarrollando otras habilidades como la atención selectiva y la mejora en la resolución de problemas. Así que, no se trata de que no podamos aprender de mayores, si no que aprendiendo desde la etapa infantil ganamos muchas otras cosas, además de un idioma.

     Elena y Kerwyn